sábado, 30 de abril de 2016


El cerebro adicto

Ciertamente nos hemos preguntado ¿qué pasa por la cabeza de las personas que son adictas? ¿acaso no son consientes del daño que se ocasionan a si mismos, a su entorno? ¿lo hacen para encajar en algún sector social? ¿son rebeldes de la salud y se proponen intoxicar a cuanto ser vivo se le acerque? Estas y muchas más son las preguntas y suposiciones  que pueden desfilar por nuestra mente,  al ver a una persona fumar un cigarrillo, beber de más en una reunión, o utilizar alguna droga.

Si nos tomáramos un momento para investigar, encontraríamos miles de fuentes de información que nos darían una perspectiva diferente de este acontecimiento.
Dicha información puede provenir de distintos rubros ejemplo: para la psicología su entendimiento esta estrechamente ligado hacia una baja autoestima y tendencia autodestructiva, traumas de la infancia y quizás maltrato infantil, para la sociología,  es “una conducta aprendida” influenciada por su entorno y amistades, por otro lado la religión lo interpreta como una vana desviación.

Y sin embargo ninguna de ellas nos explica el hecho de que por mas que lo intenten, no pueden dejar de hacerlo, sabemos de muchos casos de algún familiar,  amigo o conocido que fue atendido, enviado a rehabilitación, posiblemente exorcizados y siguen teniendo esta conducta entonces ¿Por qué lo siguen haciendo? ¿desean morir?

Para la ciencia, esto tiene un trasfondo mucho mas amplio e interesante que no se contrapone con los anteriores sino que los complementa, pues esta rama  entiende las adicciones a cualquier  sustancia externa y nociva para  la salud, como una enfermedad crónica, como la diabetes. Es decir, no es que la persona que es adicta quiera morirse, ignore el daño que se esta causando o sea un inconsciente y terrorista ambiental, sencillamente es una persona que esta enferma, que no puede dejar consumir dichas drogas o sustancias por que su cuerpo lo necesita.

¿y como es posible esto?  De muchas personas adictas al tabaco he escuchado comentarios referentes a que el fumar  disminuye su estrés, los relaja y les permite concentrarse con mucha mas facilidad, pero muy pocos hacen referencia a que les guste el sabor, el olor del mismo o la cara de asco que ponen quienes lo rodean.

Según la ciencia,  los efectos de las drogas o sustancias adictivas  generan una rápida dependencia en la persona que los consume debido a la sensación de placer experimentan esto de debe al exceso de dopamina que producen,  con el tiempo su cerebro se va habituando a este estimulo y la dosis de sustancias es insuficiente, por ello es que aumentan su uso para seguir obteniendo los mismos resultados, sin embargo esto no excluye que estén deteriorando su salud.

Pero esto solo explica el por que inciden en dichas practicas,  y es aquí donde todo lo demás que hemos leído o imaginado tiene lugar, pues si bien es cierto influye mucho el ambiente en el que el sujeto se desenvuelva, las amistades con las que cuente y que tengan este habito, si la sustancia esta a su alcance  como en el caso de los cigarrillos,  que este sea un habito aprendido por que quizás su padre lo hacia y esta persona creció con la idea de que es correcto, y claro que bajo los efectos de la droga pueden dañarse o lastimar a otras personas, ser violentos e incluso cometer crímenes es por ello que es un tema muy delicado y muchas veces minimizado por la sociedad.

¿entonces, se curan? por supuesto que es posible recuperarse de esta “enfermedad” pero requiere medicamentos específicos, no solo fuerza de voluntad y conciencia,  por que al suspenderse el uso ocasionara estragos importantes en la persona adicta, descompensaciones, el clásico  síndrome de abstinencia y en los peores casos la muerte.

Penélope González.




Elegí este tema por que personalmente he juzgado anticipadamente y me pregunto con frecuencia ¿qué piensan y porqué lo hacen?
Leer este artículo me dio una perspectiva diferente,  me  brindo muchas respuestas que encontré convincentes y por decirlo así quito mucho de mis prejuicios hacia las personas adictas  a alguna sustancia.